Historia

Somos una gran familia que actúa con excelencia y pasión en todo lo que hace.

Nuestros Orígenes

Nuestra historia comienza con dos personajes ilustres: Don Hipólito Téllez Mateus y Doña Marina Santamaría Lagos, ambos oriundos de un pequeño pueblo del departamento de Santander, conocido antaño como Puente Real de Vélez. Su historia, como la de muchos emprendedores colombianos del siglo XX, inicia con humildad pues tanto Don Hipólito como Doña Marina provienen de familias campesinas. Sin embargo, tras mudarse a la ciudad de Bogotá, forjar su familia y emprender en 1985 con una empresa entonces conocida como Ferretería Satel & Cía. Ltda., su historia, nuestra historia, se empezó a construir paso a paso.

Ferretería Satel & Cía. Ltda., se encontraba ubicada en un pequeño local, con apenas algo más de cuatro metros de frente, en el barrio Ricaurte de Bogotá, para ser específicos en la Calle 13 # 26 – 57. Sus únicos empleados en un principio eran Don Hipólito y Doña Marina, quienes armados de una máquina roscadora y un pequeño inventario pasaban días enteros trabajando para poder cumplir con los pedidos de sus clientes. Con esmero invertían sus días para construir una empresa que les permitiera ofrecer un sustento a sus hijos.

El trabajo por supuesto no siempre resultaba gratificante pues, como es de esperarse, los problemas vienen pero también se van. La familia SATEL fue creciendo, ya no existían solo dos empleados y el pequeño local también cambió. En un abrir y cerrar de ojos, pasaron los años y Ferretería Satel & Cía. Ltda., se convirtió en Satel Importadores de Ferretería S.A.S., una empresa que importa los mejores productos de ferretería para construcción e instrumentación industrial alrededor del mundo y en la que ya labora la segunda generación de la familia.

Así pues, desde 1985, Hipólito Téllez Mateus y Marina Santamaría Lagos han dedicado todos sus esfuerzos en construir una familia, nuestra familia: Satel Importadores de Ferretería S.A.S. Por eso, somos el sueño de nuestros fundadores, el resultado de sus sacrificios, sus sonrisas y lágrimas, su pasión por ser y hacer lo mejor. Gracias a ellos somos: familia, pasión y excelencia.